dijous, 22 d’octubre de 2015

Segundo reto #MoocBot

Mi segundo reto del #MoocBot está dentro el nivel BoldBot.

Os contaré un poco el proceso de creación del dialogo entre dos personajes, y cómo he desarrollado el proyecto.


Primero pensé la historia con ayuda de mi hija. Queríamos que salieran los dos robots que hicimos para el primer reto y, además, aprovechar las imágenes que tenemos del gato intentando comerse a uno de ellos.

La trama fue sencilla de inventar. Un robot salvaría al otro del gato.
Y a partir de aquí empecé a trabajar.

El siguiente paso fue tomar fotos de los dos robots desde distintas perspectivas.






Y editar las imágenes para eliminar el fondo. Así, me sería más fácil hacer el fondo transparente en Scratch. Para éso, usé un programa muy sencillo, gratuito y libre: Paint.net.





Una vez editados los personajes, busqué los distintos escenarios dónde pasaría la historia y las fotos dónde el gato atacaba al robot.

Empecé creando los dos personajes en Scratch y añadiendo sus vestidos.



Luego añadí los distintos escenarios y empecé a programar con Scratch.
Fui creando escena por escena, y añadiendo "mensajes" para introducir los cambios de escenario,el movimiento y el diálogo entre los personajes.



Cuando se pulsa la bandera verde, se puede ver el diálogo entre dos robots, que sucede en distintos escenarios.
A demás, la historia tiene el hilo conductor, de que un robot es salvado por el otro.
Este proyecto se enmarcaría en la área de lengua. Y se trabajaría el proceso de creación de historias.
Primero pensar, imaginar, planificar. Después escribir y realizar. Seguidamente, revisar lo hecho. Y por último corregir, cambiar, rehacer...


diumenge, 11 d’octubre de 2015

¿Robots en el aula?

¿Robots en el aula?

Yo respondo: ¿Porqué no?


Después de participar el el debate abierto de la plataforma "ProComún", os escribo mi reflexión sobre los robots en el aula.

Los robots están presentes en el día a día de nuestras vidas. Nos levantamos por la mañana, y muchos de nosotros nos hacemos el café en una cafetera de cápsulas, nos preparamos las tostadas en una tostadora o nos cepillamos los dientes con un cepillo eléctrico. Todos estos aparatos son robots
Si continuásemos reflexionando sobre los distintos momentos del día, nos daríamos cuenta que constantemente utilizamos tecnología que nos facilita la vida.



Pero, ¿y en aula? Pues eso ya depende de los distintos centros educativos y los recursos de los que disponen. Hay aulas que parecen del siglo pasado, dónde aún no hay siquiera un ordenador con el que trabajar con el alumnado.
Si nos paramos a pensar con la vida de nuestro alumnado fuera de las escuelas, nos daremos cuenta de que ellos también utilizan robots en sus casa.
Pues, ¿porqué no introducirlos en el aula, y además construirlos y trabajar con ellos?





Des de mi experiencia personal, dejar entrar los robots en el aula ha sido genial. El alumnado se ha mostrado muy motivado, pero a demás, con ganas de aprender, trabajar, imaginar, crear, construir... y un sin fin de cosas positivas. Eso sí, buscando la funcionalidad de todo. No se puede introducir cualquier contenido o recurso porqué sí. Se tiene que partir de los intereses del alumnado y trabajar aquellas competencias que les serán útiles para el día de mañana.
La robótica y la programación, permiten al alumnado crear un pensamiento ordenado y concreto, lo cual le es útil para cualquier situación o problema de la vida diaria. Aprenden a secuenciar los pasos a seguir, a plantearse si lo que van a hacer les va a ser útil, y a aprender de los errores.





¿Se tiene que introducir la robótica en todas las materias?
¡Depende! Si tiene funcionalidad, se puede. Pero des de mi punto de vista, introducirla con calzador no hace falta.
Hay materias que nos van a permitir, con más facilidad, introducir el trabajo con robots en el aula.


Me ha gustado mucho una reflexión que vamos ya haciendo des del principio del #MoocBot: El alumnado pasa a ser usuario de tecnología a creador de ésta.
Y os puedo asegurar, que ésto dispara su creatividad y la resolución de problemas utilizando contenidos trabajados en clase. Pero lo mejor es que están motivados por aprender. Y la mayoría de veces aprenden investigando y tocando; y si se equivocan, no pasa absolutamente nada, vuelven a empezar o corrigen los errores.


Pienso, que todo el día no podemos estar trabajando con robots, pero sí que se puede introducir el trabajo con ellos des de la educación infantil.
Existen los Bee-bots o los Blue-bots, que nos permiten trabajar secuencias utilizando el pensamiento computacional.
 

Y por supuesto, en etapas superiores, creo que es positivo trabajar con robots y programarlos. Eso sí, sin abusar.

dilluns, 5 d’octubre de 2015

Robot insecto del #MoocBot

Ayer me dediqué a mirar los robots que han hecho algunos de mis compañeros del #MoocBot.
¡Me encantaron! Y lo admito, me piqué. Vi que no era tan difícil hacer el robot insecto planteado en el reto del #ProBot.

Total, que esta tarde m'he he puesto a desmontar lo que tenía por casa. Primero una tablet que no funcionaba, pero no ha servido de nada, ya que no he encontrado el motor zumbador. Luego he acabado de abrir un móvil que me han dado medio desmontado, y tampoco estaba el motor zumbador.


Ya desesperada, me he puesto a destrozar el último móvil que tenía sin usar. Digo destrozar, porqué es literalmente lo que he hecho. Los minidestornilladores que tenía no era suficientemente pequeños para los minitornillos del teléfono. Tengo que decir que me he quedado parada de lo duros que son los plásticos de algunos teléfonos, me ha costado más de media hora desmontar del todo el móvil. ¡Pero al fin ha aparecido el motor zumbador!


Finalmente, he podido empezar con el montaje del Robot insecto.

Primero de todo, he comprobado que el motor funcionaba correctamente con la pila.


Luego he largado los cables del motor con papel de plata, y he cortado el cabezal del cepillo de dientes.

El siguiente paso ha sido pegar el motor en la parte delantera del cepillo, pegar el cable positivo y después pegar la pila encima el cable.
Una vez hecho esto, he vuelto a comprobar que el motor funcionara correctamente. Y así ha sido.
Luego he montado un trocito de papel de plata encima la pila, para hacer de interruptor.



Aquí ha sido cuando he hecho las primeras pruebas del robot. No se terminaba de aguantar de pie. Así que le he añadido un alambre. Y para sujetarlo bien, lo he bañado con silicona caliente.


En el siguiente vídeo podréis ver como funciona el InsectoBot.
* Mi ayudante especial: MI GATO. Juega con el insectoBot.





* Mi ayudante especial: MI GATO. Él también quiere construir robots.

diumenge, 4 d’octubre de 2015

Mi primer robot del #MoocBot

Crea tu robot des de cero.
Ésta era la propuesta de la unidad 1 del #MoocBot de Intef, llamada ¿ROBOTIQUÉ?



Material:

ESTRUCTURA ROBOT

- Cartón de leche.
- Papel decorativo.
- Pegamento.
- Cinta adhesiva.

OJO:

- Led.
- Dos cables.
- Dos pilas de botón pequeñas.
- Pieza de metal conductora.



Procedimiento:

Recortar el cartón de leche para crear la cabeza y el cuerpo.

Recubrir el cartón con papeles bonitos. 


Hacer las orejas y los brazos del robot.



Unir los cables con las patas del LED. 

Después unir el hilo de la pata corta con la parte negativa de la pila de botón.

Envolver las pilas con cinta aislante y añadir la pieza de metal.


Colocar el LED en el ojo del robot.



 Conectar el cable de la pata corta con la pieza de metal y cerrar la tapa.



El plan computacional: ¿Una necesidad compensatoria?

Primero me presento. Me llamo Eugènia, y trabajo en una escuela pequeñita de un pueblo de los alrededores de Barcelona.
Hace un año, buscando formación de verano, tropecé con un curso para aprender Scratch e introducir la programación en el aula. Me apunté sin saber muy bien lo que era, pero los objetivos que planteaba la formación eran muy interesantes. Cuando terminé el curso, estaba muy emocionada, porqué había aprendido a crear pequeños videojuegos y a que en la plataforma de Scratch sucediera lo que yo quería con tan solo de unir unos bloques con instrucciones. Me fascinó la idea de aplicarlo en la escuela, porqué solo le veía cosas positivas.



Al empezar el curso 2014-2015, hablé con el equipo directivo del centro, y les propuse empezar a hacer programación con el alumnado de ciclo superior. Aceptaron la propuesta, y me formé un poco más sobre esta plataforma.
Empezamos poquito a poco. Mezclamos el alumnado de quinto y sexto, y lo dividimos en dos grupos, que pasarían por el taller de programación quincenalmente, durante una hora y media.
El alumnado empezó a alucinar. En cada clase, se les planteaba un reto a resolver, y por parejas, pequeños grupos y a veces individualmente buscaban la solución.



¿Por qué os cuento esto? Pues porqué pude ver la evolución que hizo el alumnado en tan solo dos sesiones.
Al principio de cada sesión, el reto que se les planteaba no necesitaba el uso de tecnología, solo órdenes precisas y bien dadas.
Por ejemplo, la primera práctica fue hacer que un compañero fuera de un punto a otro de la clase sin chocar con nada ni nadie.
Al empezar, los niños y niñas hicieron instrucciones muy generales, pero al entender que tenían que ser claros para conseguir su objetivo, éstas empezaron a ser cada vez más precisas y ordenadas.
Para mi fue increíble poder ver la flexibilidad que tenían y la facilidad con que solucionaban los retos. Entre compañeros pactaban posibles soluciones, comprobaban las hipótesis creadas y modificaban las instrucciones si era necesario.


Así pues, creo que es necesario usar el pensamiento computacional y los algoritmos en el aula. Ayudan a estructurar el pensamiento, a ser creativos e imaginativos a la hora de buscar soluciones al problema planteado, a organizar las ideas y a expresarlas de forma clara.

Los robots están presentes en nuestra vida diaria, y no son elementos distantes. Los niños y niñas ven tecnología por todos lados y muchos de sus juguetes tienen pequeños robots dentro. Por lo tanto, es importante que en la escuela nos acerquemos también a la realidad.
Trabajando con robots en el aula, el alumnado puede descubrir muchas cosas, ya que a través del juego están experimentando, observando y manipulando, entre otras cosas. A demás, también se trabajan los valores, la participación , el trabajo cooperativo, el respeto por las aportaciones de los compañeros, etc; y se crea el deseo de aprender activamente.